lunes, 19 de marzo de 2018

19 de marzo, papá


Que regalo más mágico crecer bailando subida en tus zapatillas mientras con tus grandes manos guías mi vida. Viajar dentro de casa entre tus revistas de playas y montaña. Que buen maestro eres. Tus lecciones son mejores que cualquier libro, entre charlas y enfados. Entre risas y abrazos. Acurrucándome en tus no pasa nada y apoyándome en tu hombro siendo la almohada perfecta, y es que, eres casa. Mi hogar preferido al que acudo cada día. El payaso más divertido en mis días más tristes, mi animador preferido en mis iniciativas, el que ocupa la silla de la primera fila y se levanta cada vez que termino una palabra para aplaudirme.

El reflejo de mi alma, mi espejo más preciado. Verte y verme no es complicado. Mirarte y sentirme afortunada, es una rutina constante. Cerrar los ojos y verte en mitad de la noche construyendo los castillos más grandes, no es tan solo un recuerdo. Y hacer malabares para estar siempre, es solo cosa tuya.

Haces que tus brazos sean mis sábanas preferidas, el guiño de ojo nuestro mayor aliado y el amor verdadero la banda sonora que quiero que toque durante toda mi vida.  

Qué será lo que tenéis los padres,
que una eternidad es solo el comienzo
de la vida que quiero junto a ti, papá.




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