Me he perdido unas 100 veces
en tu mirada, tus gestos,
tu forma de andar,
tus te quiero y tus tan épicos enfados de cinco segundos,
tus besos de buenos
días,
y en esas duchas de madrugada.
En los paseos por la ciudad
con nuestras manos entrelazadas,
en las canciones que suenan en la radio
que acaban convirtiéndose en un himno,
en los cafés demasiado calientes
y los tés demasiado fríos.
Me he perdido en tus te echo de menos
que acaban en el roce de tu lengua y
comienzan en tu respiración acunándome,
en las caídas de la luna,
en el choque de las olas,
en la arena y nuestros cuerpos...
Sin tener la oportunidad de encontrarme,
sigo perdida en los acordes de aquel piano
en nuestra primera cita, en las sábanas blancas
de la cama incomoda donde dormimos por primera vez,
en tus manías que me dan ganas de besar cada una
de las arrugas que se forman en tu entrecejo cuando me río
de ellas.
Cien veces…
Me pierdo en ti
y cuando estoy a punto de encontrarme,
vuelves a hacer que me pierda…
Ojalá nunca encuentre la brújula idónea.
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