Será que te miro y deseo reencarnarme en tu piel, sentirte
cerca y rozar cada uno de tus lunares con las yemas de mis dedos. Astuto y
viajero me pierdo en el mapa de tus caderas para aterrizar en tus labios y
quedarme allí un par de eternidades más. Perder el timón de mi barco que
desemboca tras tus pasos de huellas suaves y pasodobles constantes.
Un viaje sin billete de vuelta, con permanencia infinita y ligero
de equipaje. A tu lado, todo lo que quiero. Y naufragar las islas para dejar
nuestro aroma en cada una de ellas. Y verte, verme, vernos…Siendo un par de
peces más.
Desnudando nuestras palabras entre risas y siendo dueños de
nuestro destino, provocando un incendio entre caricias y un silencio con el mar
chocando con nuestros talones mientras paseamos por nuestra historia. La
historia de siete vidas igual que un gato.
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