Que si. Que a veces los días son grisáceos, y no hay rotuladores ni sonrisas que puedan pintarlos. Hay días que no, que ni por h ni por b, que no y punto. Te levantas con el pie izquierdo y el derecho cojea, el paraguas se rompe en medio de la tormenta y las sábanas te piden a grito que mejor te quedes dormida dejando pasar el día sin más.
Que si. Que los besos no son besos si no hay sentimientos, pasión o qué sé yo. No hace falta susurros de te quiero entre medio ni sonrisas permanentes, pero sin ese algo acaba siendo otra cosa, no un beso.
Que si. Que a veces la música no te acompaña, y la radio del coche pone la peor que podía poner en el momento menos indicado, y cambias de emisora, y otra vez, y otra…Al final acabas apagando la radio y escuchando tus pensamientos por encima de todo.
Que si. Que ni los abrazos son la solución de un día de mierda, que ni tú misma sabes que quieres y que dejas de querer, y ese acaba siendo el problema.
Que si. Que ni los síes son positivos en días que todo parece ir a declive.
Pero que el año tiene trescientos sesenta y cinco días y no todos son canciones para bailar, risas para que te duela la barriga ni veladas que acaban en sexo desenfrenado con el que crees ser el amor de tu vida.
Que si. Que las lágrimas están permitidas y no son señal de cobardes.
Que si. Que los días malos están en el calendario rodeados de rojo, pero al día siguiente lo tacharemos con azul.
Que si. Que los despertares de mierda están ahí, al lado del despertado de sonido insoportable. Pero que al día siguiente cuando te levantes te reirás del ayer y aprovecharás el presente.
Y como dicen: después de la tormenta viene la tempestad y que quien conoce de tempestades, ve llover y sonríe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario